"¿Qué pasa?!", se preguntó Alex. "¿Por qué no han llegado todavía?". Empezó a llamar a las tiendas, pero nadie contestaba o colgaban directamente.
Finalmente, después de varias semanas de espera, los juegos llegaron a las tiendas. Alex y Carlos se apresuraron a comprar sus copias y disfrutar del juego que tanto habían estado esperando.
De repente, Alex recibió un mensaje de texto de un amigo que trabajaba en una de las tiendas de videojuegos de la ciudad. "Ey, Alex! Acabo de enterarme de que hay un problema con el envío de los juegos PKG de PS3. Parece que hubo un error en la aduana y los paquetes fueron retenidos".
El jugador más impaciente de todos, un joven llamado Alex, se encontraba revisando su bandeja de entrada en busca de algún mensaje de confirmación de la entrega de los juegos. No había nada. Revisó las redes sociales, los foros de juegos y las páginas web de las tiendas, pero nadie parecía tener información sobre cuándo iban a llegar los juegos.
Alex se quedó de piedra. "¿Qué?! ¡Eso es terrible!", pensó. Inmediatamente llamó a Carlos para contarle la noticia.