Rita acude a la iglesia de San Agustín y pide la intercesión del santo para que la ayude a convencer a sus padres. San Agustín le aparece en visión y le dice que debe tener paciencia y confiar en la voluntad de Dios.

La familia de Rita, compuesta por sus padres, Paolo Mancini y Aurora, y sus dos hermanos, viven una vida sencilla y devota. Desde pequeña, Rita (interpretada por una actriz italiana) muestra una gran fe y dedicación a la oración. Sus padres la enseñan a leer y escribir, y Rita se muestra especialmente interesada en la vida de los santos y la historia de la Iglesia.

Una noche, mientras Rita está rezando en su habitación, tiene una visión de San Agustín de Hipona, quien le habla de la importancia de seguir su llamado y de la vida de servicio a los demás. A partir de ese momento, Rita se siente cada vez más segura de que debe seguir la vida religiosa.

Un día, mientras Rita está en el mercado con su madre, ve a un grupo de frailes agustinos que han llegado a la ciudad. Queda fascinada por su hábito y su dedicación a la vida espiritual. Su madre le cuenta que son seguidores de San Agustín de Hipona, un gran santo y teólogo.